El último domingo de octubre retrasamos los relojes y, de un día para otro, salimos del trabajo con la calle ya oscura. Es un gesto mínimo —una hora—, pero muchas personas notan un cambio de ánimo que no saben muy bien cómo explicar: más pesadez a media tarde, menos ganas de plan, la sensación de que el día se ha terminado antes de empezar. No te lo estás inventando. En TeaR Gabinete de Psicología lo vemos llegar cada otoño a nuestras consultas de psicología en Vigo, Pontevedra y Ourense.
Tu cuerpo no cambia de hora tan rápido como el reloj
El organismo se guía por un ritmo interno que se sincroniza, sobre todo, con la luz. Cuando el anochecer se adelanta de golpe, ese reloj tarda unos cuantos días en reajustarse: el sueño se descoloca, el apetito se mueve de sitio y la energía aparece en momentos que no coinciden con lo que toca hacer. Es un desajuste transitorio, pero mientras dura, se nota en el humor.
Menos luz por la tarde, menos señales para el ánimo
La luz natural es uno de los grandes reguladores del estado de ánimo. En Galicia, además, el cambio horario coincide con semanas de cielos cerrados, así que la exposición a la claridad se reduce por partida doble. Nuestros psicólogos en Vigo, Pontevedra y Ourense escuchan cada año la misma frase: «No me apetece nada, y eso que no ha pasado nada».
Ese repliegue tiene una consecuencia silenciosa. Al salir menos, también se reducen los encuentros, los paseos y las pequeñas rutinas que sostenían el ánimo sin que nos diéramos cuenta. El bajón no llega solo de la oscuridad: llega también de todo lo que la oscuridad nos hace dejar de hacer.
Cuando el bajón se alarga: la mirada de nuestros psicólogos en Vigo, Ourense y Pontevedra
Lo habitual es que esa sensación se vaya diluyendo en una o dos semanas, a medida que el reloj interno se acompasa al nuevo horario. Otra cosa distinta es cuando el desánimo se instala, se prolonga durante meses y empieza a condicionar el trabajo, las relaciones o las ganas de levantarse, tal y como observan nuestros psicólogos en Vigo, Ourense y Pontevedra.
Ahí ya no estamos hablando del cambio de hora, sino de un malestar que probablemente estaba antes y al que la falta de luz ha puesto foco. Distinguir una cosa de otra no es nada sencillo desde dentro, y es justo el tipo de conversación que tiene sentido llevar a una consulta de psicología sin esperar a que pase el invierno entero.
Cuéntanoslo en nuestros gabinetes de psicología de Vigo, Pontevedra y Ourense
Si este otoño notas que el ánimo no remonta, no hace falta que traigas una explicación preparada ni un motivo que suene lo bastante grave. En TeaR, tu gabinete de psicología en Vigo, Pontevedra y Ourense, te escuchamos tal y como llegues y buscamos contigo qué hay detrás. Estas son nuestras vías de contacto: te esperamos.